En el escenario de los Premios Atabaque de Oro, Rômulo de Xangô presentó su trayectoria y reafirmó su compromiso con la preservación de la tradición afrobrasileña, en representación de Río de Janeiro y su comunidad de terreiro. A continuación, entonó un canto ritual dedicado a San Antonio, evocando también a Ogum, al pueblo de Calunga y a Exu-Pombo Gira, en una invocación espiritual marcada por la fuerza, la repetición y la devoción. La actuación celebró la resistencia cultural, la ancestralidad y la comunión entre lo sagrado y la comunidad, esencia que sustenta el festival.