En el Premio Atabaque de Oro, la fuerza de la ancestralidad cobra vida en un emotivo homenaje a la Abuela María Conga. La cantiga recuerda sus orígenes como hija del Rey Congo, su resistencia en la senzala y su fe inquebrantable, exaltándola como símbolo de sabiduría, caridad y protección espiritual. Entre invocaciones, peticiones de amparo y referencias a la bandera de Oxalá, la presentación celebra la presencia de la vieja guerrera en el terreiro, reafirmando la memoria, la resistencia y la espiritualidad que sustentan las tradiciones afrobrasileñas.